El plazo para que el Gobierno de EU reuniera a las familias migrantes que separó llegó a su fin sin que cumpliera la orden del juez y en medio de acusaciones de más abusos contra los niños y padres que detuvo en la frontera con México.

Un grupo de congresistas demócratas denunció ayer que la Administración de Donald Trump continúa separando familias dentro de los centros de detención de inmigrantes y alertó de los procesamientos judiciales masivos a los que se enfrentan sin garantías al debido proceso.

Liderados por las congresistas demócratas Pramila Jayapal y Lucille Roybal-Allard, los legisladores viajaron la semana pasada a las localidades texanas de Brownsville y McAllen, para ver de primera mano las condiciones en las que se encuentran los pequeños y sus familias.

Ayer, coincidiendo con el límite establecido por una corte federal para que el Gobierno reúna a los más de 2 mil 500 menores separados de sus padres por las autoridades, los demócratas aseguraron que la Administración continúa separando a los niños de sus progenitores dentro de las propias instalaciones de reclusión.

Lo que vimos fue absolutamente espeluznante, dijo en una rueda de prensa en Washington Jayapal, quien relató que tuvieron la oportunidad de hablar con madres encerradas en celdas que solo pueden ver a sus hijos durante una hora al día.

Las familias están todavía siendo separadas, los niños menores de diez años están separados totalmente de sus padres en otra área, afirmó Jayapal.

El Gobierno inició el pasado mes de abril las polémicas medidas de tolerancia cero contra la inmigración, que han apartado a cerca de 3 mil menores de edad de sus padres, aunque esta política fue finalmente suspendida a mediados de junio por las enormes críticas recibidas; al tiempo que el juez Dana Sabraw, con jurisdicción en San Diego, ordenó la reunificación de la totalidad de esos menores.

El magistrado dio de plazo hasta ayer, aunque los abogados de la Administración Trump habían advertido que sólo mil 634 son elegibles para ello.

En tanto, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció que las familias de inmigrantes separadas siguen sufriendo.

HRW entrevistó a más de diez padres y niños en la frontera y en Honduras, que han descrito semanas de agonía y desesperación, mientras están separados de sus seres queridos.

Los padres lamentaron que no pueden hablar con sus hijos a menos que puedan costearse las llamadas telefónicas para charlar brevemente con ellos, un hecho que ya denunciaron legisladores demócratas.

Los congresistas exigieron al Gobierno de Trump que deje de cobrar a los padres inmigrantes retenidos en centros de detención hasta 8 dólares por llamada telefónica para hablar con sus hijos.

De acuerdo a los hallazgos de HRW, en algunos casos, los padres pasaron varias semanas sin saber dónde estaban sus hijos, mientras que en otros casos los progenitores fueron deportados solos sin información sobre los menores, que permanecieron en Estados Unidos.

Fuente: 24 Horas